Un mes después de los bloqueos, el diésel sigue escaso
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Un mes después de los bloqueos, el diésel sigue escaso

El sábado se cumplirá un mes desde que Bolivia dejó atrás los 53 días de bloqueos que mantuvieron al país prácticamente paralizado. Sin embargo, uno de los principales argumentos del Gobierno para levantar el estado de conflicto —la normalización del abastecimiento de combustibles— sigue sin materializarse. La gasolina muestra algunos signos de recuperación, pero el diésel continúa siendo el principal cuello de botella para el transporte, la producción agropecuaria, la industria farmacéutica y la logística nacional.

Lejos de disiparse, la crisis parece ingresar a una nueva etapa. Los transportistas ya no esperan anuncios, sino resultados. El transporte pesado, el federado y el transporte de pasajeros convocaron a ampliados nacionales para definir medidas de presión, mientras que desde distintos sectores productivos advierten que la falta del carburante comienza a traducirse en pérdidas económicas, retrasos en la distribución de alimentos y medicamentos e incertidumbre para las próximas campañas agrícolas.

El transporte prepara un ampliado Las filas en los surtidores continúan siendo una imagen cotidiana en prácticamente todo el país. Camiones, buses y maquinaria pesada permanecen inmovilizados durante días esperando abastecerse. El sector más afectado es el transporte pesado, cuyos dirigentes consideran que la situación ya es insostenible.

La dirigencia nacional convocó para el martes 29 de julio un ampliado en Cochabamba, donde se analizará incluso declarar al sector en "quiebra nacional", debido a la paralización de unidades y las obligaciones financieras que continúan acumulándose pese a la falta de trabajo. En paralelo, el transporte de pasajeros desarrollará otro ampliado nacional para evaluar medidas similares. En Tarija, el dirigente del Transporte Pesado, Juan Carlos Borda, confirmó que este viernes el sector sostendrá una asamblea departamental que servirá como antesala de las decisiones nacionales.

"Estamos en estado de emergencia porque esto ya no se puede aguantar. Llegan los fines de semana y no se consigue combustible. Los compañeros tienen que dormir en las filas de los surtidores", afirmó.

Borda sostuvo que el sector no descarta asumir medidas de presión contra YPFB, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Gobierno, al considerar que los compromisos firmados hasta ahora no se han cumplido. Otro elemento que genera indignación entre los transportistas es la proliferación del mercado negro. Según denunció Borda, mientras el combustible escasea en los surtidores, el diésel puede encontrarse a precios de entre 14 y 15 bolivianos por litro en la venta ilegal.

Por su parte, el dirigente del Autotransporte 15 de Abril, Gabriel Pérez, cuestionó las recientes declaraciones del Gobierno sobre la crisis de combustibles y advirtió que el sector aguardará hasta fin de mes para verificar si se cumple el compromiso de normalizar el abastecimiento de diésel. En caso de que no exista una solución, anunció que el ente matriz del transporte definirá las medidas que asumirá a nivel nacional. Pérez expresó su preocupación luego de que el ministro de Hidrocarburos señalara que los problemas de suministro podrían prolongarse, pese al compromiso previamente suscrito con el sector transportista.

Tarija reduce los viajes En el caso de Tarija, la Terminal de Buses continúa operando normalmente. El director de la Terminal, Erlan Velásquez, informó que los viajes hacia el norte del país, Santa Cruz, el transporte internacional hacia Argentina y los servicios interprovinciales se desarrollan sin restricciones, ya que la ATT no emitió ninguna suspensión, sin embargo, aclaró que las empresas trabajan por debajo de su capacidad debido precisamente a la escasez de diésel. Las largas filas para abastecer combustible provocan retrasos de entre uno y tres días antes de que los buses puedan volver a salir, reduciendo la frecuencia de viajes pese al incremento de pasajeros durante el receso escolar.

Velásquez también aclaró que, pese al incremento de costos operativos, las tarifas permanecen reguladas por la ATT y no existe autorización para incrementar el precio de los pasajes. El Gobierno evita poner fechas Mientras los sectores afectados exigen soluciones, el Gobierno ha moderado su discurso. Aunque YPFB había comprometido la normalización del abastecimiento hasta finales de julio, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, reconoció esta semana que no puede garantizar una fecha específica para superar la crisis.

Incluso, la jornada de este jueves, la autoridad ya evitó responder a la prensa sobre las consultas de cuando se normalizará el suministro. Se limitó a reiterar que hay que restructurar YPFB y que existen problemas logísticos en la provisión de combustible. “Ya lo he repetido”, señaló Por su parte, el presidente Rodrigo Paz admitió que la gasolina muestra una mejora parcial, pero reconoció que el diésel continúa siendo el principal problema.

El mandatario incluso fue más allá al cuestionar la situación interna de YPFB y de la ANH, instituciones que calificó como parte de un problema estructural que requiere reformas de fondo. La producción comienza a resentirse Los efectos de la falta de diésel ya trascienden al transporte. Desde Santa Cruz, el presidente del Comité Cívico, Stello Cochamanidis, cuestionó que el estado de excepción no haya generado los resultados esperados y alertó que los productores agrícolas siguen sin acceder oportunamente al combustible en plena época de cosecha y preparación de nuevas siembras.

Una preocupación similar expresó el presidente del Consejo Nacional del Arroz, David Pérez, quien advirtió que esta ya es la tercera campaña consecutiva afectada por la escasez de diésel. Según el dirigente, la incertidumbre está desmotivando a los productores y podría reducir significativamente la superficie sembrada durante la próxima campaña, comprometiendo la producción nacional de arroz y la seguridad alimentaria del país para 2027. La crisis también golpea al sector farmacéutico.

El gerente general de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol), Josip Lino Eguino, informó que el transporte de medicamentos continúa enfrentando serias dificultades debido a la falta de diésel. Explicó que las empresas están reorganizando permanentemente su logística para evitar retrasos, aunque reconoció que las filas en los surtidores siguen afectando el transporte interdepartamental. El ejecutivo advirtió que las demoras no solo ponen en riesgo el abastecimiento de medicamentos para los pacientes, sino que además pueden generar penalidades contractuales para las empresas proveedoras.

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