Gobierno y regiones sellan un nuevo pacto autonómico
El encuentro entre el Gobierno Central y los nueve gobernadores departamentales, realizado ayer en la capital boliviana, ha generado diversas interpretaciones. Desde una perspectiva técnica, algunos asesores del sector de gobernaciones han calificado el acuerdo como un "golazo", mientras que el Gobierno lo presenta como una "refundación de la Patria" y un modelo completamente nuevo. Sin embargo, se anticipa un complicado proceso legislativo y ejecutivo que podría generar desconfianzas y dificultades antes de que el acuerdo se materialice.
El acuerdo contempla la necesidad de proporcionar alivio financiero a las gobernaciones, con el compromiso del ministro de Economía, Gabriel Espinoza, de definir instrumentos en esta gestión. Durante la reunión, el presidente Rodrigo Paz, acompañado por Espinoza y el nuevo ministro de la Presidencia, aprobó un acuerdo técnico que incluye modificaciones a la Ley 154, que regula impuestos y su creación, así como la inclusión de las Gobernaciones en la distribución de recursos de la Coparticipación Tributaria. También se abordaron nuevas vías de financiamiento y la creación de una Ley Marco de Alianzas Público-Privadas, a pesar de que discutir impuestos para construir un Estado es considerado arriesgado en la actualidad.
El acuerdo también menciona la "soberanía económica", que implica que el Gobierno Central dejará de dictar cómo deben gastar los departamentos sus recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Sin embargo, el tema del "alivio fiscal" es más ambiguo, especialmente para departamentos como Tarija, que enfrentan dificultades desde la caída de regalías en 2015. El documento reconoce la urgencia de atender la situación financiera de los Gobiernos Autónomos Departamentales y propone estudiar mecanismos de reprogramación, aunque sin plazos concretos.
Desde un ángulo político, pactar reformas estructurales en tiempos de crisis es poco común, pero el impacto de este acuerdo es considerable, ya que vuelve a colocar a los territorios en la agenda nacional. A diferencia del pasado, el Gobierno de Paz no muestra resistencia al crecimiento de los gobernadores, lo que contrasta con la postura del MAS, que limitó la autonomía de los gobernadores en el pasado. Sin embargo, el Gobierno enfrenta críticas y condiciones de apoyo por parte de líderes de otras bancadas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, lo que podría resultar en bloqueos a largo plazo. Aunque se prometió llevar varias leyes clave a la Asamblea, los avances han sido escasos, lo que ha afectado la percepción de la gestión de Paz, que se promociona como transformacional pero es vista como inactiva por la sociedad.
El contexto del diálogo fue cuidadosamente seleccionado, llevándose a cabo el 5 de agosto en el salón de la Casa de la Libertad, donde se firmó la Independencia de Bolivia hace 201 años, buscando transmitir un mensaje de transformación. Sin embargo, la representación de mujeres en la mesa fue limitada, con solo cuatro mujeres presentes entre cerca de cuarenta asistentes, de las cuales dos eran gobernadoras electas.