De las “decisiones” de Paz a la “rehabilitación” de Lara
Los informes de gestión suelen seguir una estructura similar: un saludo inicial, una enumeración de logros, la identificación de culpables externos, promesas y un cierre. En tiempos de bonanza, esta parte puede resultar tediosa, mientras que en tiempos de escasez puede volverse más creativa. En este contexto, el presidente Rodrigo Paz Pereira presentó su informe de gestión con una referencia constante a los “20 años” del masismo, organizando sus acciones en torno a una serie de “decisiones tomadas” que buscan justificar su relato sobre la transformación del Estado. Sin embargo, su gestión enfrenta críticas por supuesta “improvisación”, desorganización y lentitud, dado que de los 15 ministros nombrados en noviembre, solo seis permanecen en sus cargos tras nueve meses de gestión.
Paz destacó la recuperación de la confianza como la principal decisión de su administración, lo que se tradujo en una disminución del indicador “riesgo país”. Sin embargo, esta medida ha conllevado el aumento de los precios de los combustibles, la congelación salarial y la liberalización del dólar, afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos. A pesar de la situación económica, el presidente no mencionó la inflación ni la recesión. También anunció la modernización del Estado, que incluyó el cierre de ministerios, algunos de los cuales él mismo había creado, como el de Turismo. En cuanto a la protección de las familias, mencionó el bono Pepe y el incremento de la Renta Dignidad, aunque estas medidas no son suficientes frente al aumento de precios y la inflación.
En el ámbito de las promesas, Paz anunció que el 11 de agosto se presentará en la Asamblea la “Ley de Inversiones”, que busca facilitar trámites para grandes inversiones extranjeras, aunque los detalles aún son desconocidos. También se comprometió a establecer un nuevo “esquema de gobernanza” para el sector de hidrocarburos, que enfrenta dificultades para proveer combustible de manera adecuada. Sin embargo, el discurso de Paz dejó de lado temas cruciales como los bloqueos y el impacto de las medidas económicas en las familias, así como la situación de la justicia, que actualmente enfrenta un vacío en el Tribunal Constitucional.
El vicepresidente Edmand Lara, en su discurso, hizo énfasis en la seguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción, mostrando un tono más moderado en comparación con intervenciones anteriores. Aunque fue clave en la campaña electoral de Paz, su papel ha sido relegado desde que asumieron el poder. Mientras tanto, los líderes de las bancadas en la Asamblea no ofrecieron valoraciones concretas sobre el discurso de Paz, aunque reconocieron la reunión con los Gobernadores como positiva y sugirieron mejoras en la gestión del dólar, que consideran un problema central en el país. Evo Morales, por su parte, continuó insistiendo en que “hay otro camino” para Bolivia.