Conoce a Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia, cercano a Trump y que promete mano dura
El derechista Abelardo de la Espriella asumirá este viernes la presidencia de Colombia, sucediendo al izquierdista Gustavo Petro. Su programa de gobierno se centra en una postura firme en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico, así como en la descentralización de las funciones ejecutivas y un cambio en las relaciones exteriores del país. A diferencia de la tradición, la ceremonia de posesión no se llevará a cabo en Bogotá, sino en Cali, capital del Valle del Cauca, debido a la amenaza de erupción del volcán Puracé y para resaltar la importancia de esta región, que ha padecido los efectos del narcoterrorismo. De la Espriella ha declarado que el primer Consejo de Seguridad del nuevo gobierno se realizará en el suroccidente del país como una señal de que esta área será prioritaria en su agenda de seguridad.
En representación de Estados Unidos, asistirán el secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios, mientras que el gabinete de De la Espriella estará conformado por 18 ministros con experiencia en diversas áreas, incluyendo exlegisladores y empresarios. Una de sus primeras acciones como presidente será implementar una nueva estrategia de seguridad, que incluye la creación del Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana, con el objetivo de reducir la delincuencia en ciudades importantes como Bogotá, Medellín y Cali. De la Espriella también ha manifestado su intención de desmantelar la política de Paz Total implementada por Petro, argumentando que ha llevado a la impunidad y a concesiones inaceptables a grupos armados ilegales.
En el ámbito internacional, el nuevo presidente planea restablecer relaciones con Israel, que fueron interrumpidas por el gobierno anterior, y ha anunciado un acercamiento estratégico a Marruecos para fortalecer la cooperación económica. Además, De la Espriella ha indicado que su administración buscará optimizar la red diplomática del país, cerrando embajadas en varios países, aunque ha aclarado que esto no implica una ruptura de relaciones, excepto con Cuba y Nicaragua. Su gobierno se alineará más estrechamente con la administración de Trump, buscando formar parte del Escudo de las Américas, una coalición militar destinada a combatir el narcotráfico en la región.