Bolivia no mide el empleo de sus propios artistas culturales
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Bolivia no mide el empleo de sus propios artistas culturales

El Informe Mundial de la UNESCO sobre políticas culturales para el año 2025 destaca el marco constitucional de Bolivia, que reconoce al país como un Estado Plurinacional y protege los derechos culturales e indígenas. Sin embargo, el informe también señala un problema significativo relacionado con la falta de datos específicos sobre el sector cultural en Bolivia, lo que complica la evaluación de su impacto económico. Para ilustrar la situación, el informe utiliza promedios de América Latina y el Caribe, donde el sector cultural representa el 2,51% del PIB y el 3,4% del empleo urbano. Se estima que entre el 40% y el 60% de los trabajadores culturales en el Sur Global, incluyendo Bolivia, son autónomos o informales, lo que dificulta medir con precisión sus ingresos y su contribución a la economía.

El Boletín de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística, correspondiente al segundo trimestre de 2026, revela que la población ocupada en el área urbana se reporta solo en ocho ramas de actividad específicas, como comercio y servicios de educación, mientras que las "actividades artísticas, entretenimiento y recreativas" se agrupan en una categoría residual. Esta categoría sumó 1.176.000 personas, representando el 25,8% de la población ocupada total del país. Un análisis de los microdatos de la Encuesta de Hogares 2020-2025 indica que el empleo en el sector cultural aumentó de 25.579 personas en 2020 a un rango estimado de entre 43.000 y 48.000 desde 2022, con una participación en el total de ocupados que pasó de 0,45% a entre 0,70% y 0,84%. Sin embargo, estas cifras deben ser consideradas con cautela debido al pequeño tamaño de la muestra.

Además, se estima que entre el 40% y el 49% de las personas empleadas en el sector cultural trabajan en modalidades no asalariadas, y esta proporción no ha mostrado mejoras entre 2020 y 2025. El año más reciente disponible es el que presenta la mayor informalidad en la serie. Por otro lado, quienes declaran una actividad cultural como ocupación secundaria han crecido más rápidamente que aquellos que la tienen como ocupación principal, lo que sugiere que el trabajo cultural se está convirtiendo en una fuente de ingresos adicional en lugar de un empleo a tiempo completo. El Registro Plurinacional de Artistas, creado en 2009 y que contaba con 10.627 inscritos en 2017, mide la inscripción voluntaria y no el empleo ni los ingresos, lo que limita la posibilidad de contrastar el tamaño real del sector con las nuevas estimaciones.

A pesar de la creciente informalidad, el ingreso laboral promedio ha aumentado y se espera que en 2025, el año de mayor informalidad, se registre el ingreso más alto de la serie 2020-2025. Esto sugiere que el deterioro no se encuentra en los ingresos, sino en la estabilidad del vínculo laboral y el acceso a la seguridad social, aspectos que no se miden directamente. El Registro Plurinacional de Artistas, además de servir como un censo voluntario, permite acceder a beneficios fiscales, como la exención de impuestos que otorga la Ley 2206 a los artistas inscritos. Por lo tanto, cualquier cambio en la administración de este registro podría afectar no solo las estadísticas del sector, sino también estos beneficios fiscales específicos.

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