El gato montés en Bolivia enfrenta una nueva amenaza
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El gato montés en Bolivia enfrenta una nueva amenaza

El avance de la panleucopenia felina en áreas rurales y suburbanas de Bolivia ha encendido las alarmas entre los especialistas en conservación. La enfermedad, ampliamente conocida en gatos domésticos, está alcanzando a los felinos silvestres debido al contacto con animales sin vacunar, poniendo en riesgo la supervivencia del gato montés (Leopardus geoffroyi). Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en Cochabamba.

En 2023, un cachorro de gato montés fue extraído de su madriguera para convertirlo en mascota. Durante el tiempo que permaneció en una vivienda urbana contrajo panleucopenia, probablemente por contacto con gatos domésticos. Posteriormente fue trasladado al refugio Senda Verde, en La Paz, donde murió pese a los esfuerzos veterinarios.

Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF Bolivia), advierte que el tráfico y la captura de fauna silvestre no solo representan una amenaza por el cautiverio, sino porque exponen a estos animales a patógenos frente a los cuales no tienen defensas. Según explica, perros y gatos domésticos comparten hábitat con los felinos silvestres, especialmente en zonas rurales, favoreciendo el contagio de enfermedades. Ubicación El gato montés habita en los Andes del sur de Bolivia, la región del Chaco, la Chiquitania y los valles interandinos Enzo Aliaga-Rossel, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y miembro del PIF Bolivia, señala que este fenómeno responde a un "salto zoonótico", provocado por la creciente interacción entre fauna silvestre y animales domésticos debido a la alteración de los ecosistemas.

La panleucopenia felina se transmite por contacto con fluidos o superficies contaminadas y es un virus extremadamente resistente. Aunque no afecta a los seres humanos ni a los perros, resulta altamente letal para diversas especies de felinos, incluidos los gatos monteses. Los especialistas coinciden en que existe un importante subregistro de casos en Bolivia.

El monitoreo de poblaciones silvestres requiere recursos, tecnología y permisos especiales, por lo que todavía se conoce poco sobre la verdadera magnitud del problema. Una especie vulnerable El gato montés habita en los Andes del sur de Bolivia, la región del Chaco, la Chiquitania y los valles interandinos. También se distribuye por Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y Chile.

Aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica globalmente como una especie de Preocupación Menor, en Bolivia está considerado Casi Amenazado. A las amenazas tradicionales —como el tráfico ilegal, la caza, los atropellos y la pérdida de hábitat— ahora se suma la transmisión de enfermedades provenientes de animales domésticos. La prevención está en las mascotas Aliaga-Rossel sostiene que la medida más efectiva es la vacunación de los gatos domésticos, especialmente en las áreas rurales donde las campañas sanitarias son prácticamente inexistentes.

La vacuna triple felina ofrece una protección eficaz frente a la panleucopenia. El veterinario Freddy Verástegui coincide en que la inmunización resulta fundamental. Explica que la enfermedad ataca los glóbulos blancos y órganos donde las células se multiplican rápidamente, provocando una elevada mortalidad, especialmente en ejemplares jóvenes.

Nogales añade que también son necesarias campañas públicas de esterilización y vacunación gratuita en comunidades rurales. En muchas de ellas, afirma, los animales no reciben atención veterinaria no por falta de interés de sus propietarios, sino por limitaciones económicas y ausencia de servicios. Un problema que puede evitarse La directora del refugio Senda Verde, Vicky Ossio, recuerda que el cachorro fallecido pasó cuatro semanas fuera de su hábitat antes de llegar al centro de rehabilitación.

Cuando fue rescatado ya estaba desnutrido y el virus había avanzado demasiado. Su mensaje es claro: los gatos monteses no son mascotas. Si una persona encuentra una cría en el bosque, lo más probable es que la madre esté cerca buscando alimento.

Llevarla a casa no solo altera su desarrollo, sino que puede condenarla a contraer enfermedades mortales. Los investigadores alertan de que el libre desplazamiento de perros y gatos domésticos por ecosistemas naturales incrementa el riesgo de nuevos contagios. Como resume Paola Nogales: "Cada gato doméstico protegido es una vida silvestre salvada".

Vacunar, desparasitar y esterilizar a las mascotas no solo protege su salud, sino que también constituye una de las principales herramientas para conservar la fauna silvestre boliviana. Tarija, también debe tomar precauciones Aunque hasta el momento no se han documentado casos de panleucopenia en gatos monteses de Tarija, el departamento comparte ecosistemas de Chaco y valles donde habita esta especie. La presencia de gatos y perros domésticos en áreas rurales puede favorecer el contacto con fauna silvestre.

Por ello, la prevención pasa por mantener vacunadas a las mascotas, evitar que deambulen libremente cerca de bosques y no recoger ni convertir en mascotas a crías de felinos silvestres. Ante un animal enfermo o herido, lo recomendable es avisar a las autoridades ambientales y no manipularlo. Para ello se puede contactar con Zoonosis municipal u otras ONG relacionadas a la gestión ambiental.

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