Tarija: El turismo retrocede mientras la cultura crece más
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Tarija: El turismo retrocede mientras la cultura crece más

El departamento de Tarija, conocido por ser la cuna política del presidente Rodrigo Paz, quien fue alcalde de la ciudad entre 2015 y 2020, ha sido un escenario recurrente para anuncios gubernamentales que promueven el turismo como motor de desarrollo regional. En febrero de 2026, el presidente anunció la llegada de delegaciones empresariales europeas con el objetivo de evaluar el Carnaval tarijeño como plataforma para proyectos de inversión turística a partir de 2027. Durante los feriados largos de ese año, el gobierno reportó una ocupación hotelera cercana al 100% en Tarija y Santa Cruz, en un contexto donde el gasto turístico nacional superó los 450 millones de bolivianos.

Sin embargo, los datos anuales del Instituto Nacional de Estadística sobre el ingreso de visitantes a establecimientos de hospedaje no muestran una tendencia de crecimiento sostenido para Tarija. En 2019, el departamento recibió 100.210 visitantes hospedados, cifra que cayó a 33.219 en 2020 debido a la pandemia. A partir de entonces, la recuperación fue gradual, alcanzando 88.551 en 2023 y 87.364 en 2024. Sin embargo, en 2025, la cifra retrocedió a 64.443 visitantes, lo que representa una caída del 26,2% en un solo año, la más pronunciada entre todas las ciudades capitales del país, y apenas el 64,3% del nivel prepandemia de 2019. En contraste, La Paz, Santa Cruz y el promedio nacional mostraron crecimiento o estabilidad durante el mismo periodo.

Mientras el sector de hospedaje turístico se contraía, el empleo cultural en Tarija experimentó un crecimiento significativo. Según estimaciones basadas en microdatos de la Encuesta de Hogares, el número de personas ocupadas en actividades artísticas, de entretenimiento y recreativas pasó de 551 en 2020 a 2.361 en 2025, lo que representa un incremento del 4,3 en el mismo periodo en que el hospedaje turístico disminuyó. Este crecimiento del empleo cultural no parece depender del flujo de visitantes hospedados, lo que plantea interrogantes sobre sus causas, que podrían incluir ferias locales, la Vendimia Chapaca o un mercado interno activo.

El Plan Territorial de Desarrollo Integral departamental, vigente hasta 2020, indica que aproximadamente el 46% de la población del Valle Central de Tarija está vinculada a la actividad turística, la cual genera más de diez millones de dólares al año, aunque representa solo el 2% del producto interno bruto del departamento. El plan territorial siguiente, que estará vigente hasta 2026, prioriza el turismo, especialmente la Ruta del Vino y la Reserva de Sama, como eje de la recuperación económica regional. Sin embargo, fuentes de cooperación internacional han señalado que los intentos de diversificación turística en el departamento aún no han producido resultados efectivos. Actualmente, no se dispone de datos oficiales de 2026, por lo que no es posible determinar si la caída de 2025 se ha revertido.

El debate público sobre el cierre del ministerio de Culturas y Turismo se ha centrado principalmente en un marco urbano y capitalino, especialmente en La Paz. Sin embargo, los microdatos de empleo cultural revelan cambios significativos que no han sido considerados en esta discusión. Entre 2020 y 2022, el empleo cultural en Cochabamba se multiplicó por 6,6, pasando de 1.778 a 11.822 personas, consolidándose como el tercer departamento con mayor volumen de empleo cultural en el país. A pesar de esta notable evolución, ninguna de las partes involucradas en el debate, incluyendo gremios, gobierno y medios, ha mencionado a Cochabamba.

Por otro lado, el empleo cultural rural también ha experimentado un crecimiento. Pasó de 261 personas, que representaban el 1% del total en 2020, a 4.757 personas, cerca del 10%-11% del total, en 2024 y 2025. Este cambio hacia el área rural coincide con el periodo en que el debate institucional en La Paz se intensificaba, aunque no parece haber conexión entre ambos fenómenos en las declaraciones públicas disponibles. Finalmente, la proporción de mujeres en el empleo cultural ha mostrado una volatilidad significativa, oscilando entre 24,1% en 2020 y 31,0% en 2025, sin que se evidencien políticas públicas sistemáticas que promuevan la equidad de género en el sector. Estos movimientos en el empleo cultural, tanto en Cochabamba como en el ámbito rural, no han sido parte del debate público sobre el cierre del ministerio.

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