Bolivia sale del ahogo externo, pero Milenio alerta que la recesión y el déficit aún frenan la recuperación
La economía boliviana empieza a mostrar algunos signos de estabilización después de varios años de deterioro, pero todavía está lejos de haber superado sus principales problemas estructurales . Esa es la conclusión central del Informe de Milenio sobre la Economía de Bolivia 48, presentado el 1 de septiembre por la Fundación Milenio. El diagnóstico combina dos realidades que avanzan en sentidos diferentes.
Por un lado, las cuentas externas registraron una mejora importante durante el primer semestre de 2026 y el Gobierno comenzó a aplicar medidas de ajuste fiscal, cambiario y de combustibles . Por otro, la actividad económica continúa debilitada, el déficit fiscal permanece elevado y el país sigue enfrentando restricciones de divisas y carburantes. La Fundación identifica seis grandes tareas para salir de este escenario : ordenar las cuentas públicas, modernizar el régimen monetario y cambiario, fortalecer el sistema financiero, reactivar la producción, impulsar una estrategia exportadora y reformar el Estado.
El déficit fiscal sigue siendo el principal problema Uno de los mayores desafíos es el desequilibrio de las finanzas públicas . El Presupuesto General del Estado reformulado para 2026 contempla un déficit fiscal equivalente al 9,2% del Producto Interno Bruto (PIB). El Gobierno sostiene que este porcentaje representa una reducción importante respecto al déficit inicialmente contemplado, de 15,8% del PIB , y atribuye la mejora a una revisión de los ingresos y gastos públicos, además de una reducción del gasto corriente no prioritario.
Para Milenio, sin embargo, el ajuste debe ser sostenido y acompañado por una regla de responsabilidad fiscal que impida que el desequilibrio vuelva a ampliarse. El problema no es solamente el tamaño del déficit, sino cómo se lo financia . La menor utilización del Banco Central de Bolivia para cubrir las necesidades fiscales puede ayudar a contener la presión monetaria y sobre las reservas, pero una mayor participación del financiamiento externo implica un incremento de la deuda pública.
En otras palabras, el ajuste fiscal puede aliviar una presión en el corto plazo, pero no elimina la necesidad de corregir de manera permanente la relación entre ingresos y gastos del Estado. La recesión todavía no da tregua El segundo frente crítico es la actividad económica . Los datos oficiales muestran que Bolivia cerró 2025 con una caída acumulada del PIB de 1,58%, de acuerdo con el indicador publicado por el INE .
El deterioro ya se había hecho evidente durante 2025, cuando hasta septiembre la economía acumulaba una contracción de 1,63%. En ese periodo, las actividades extractivas cayeron 10,12%, mientras la extracción de petróleo y gas retrocedió 15,95%. Milenio considera que el escenario de 2026 continúa siendo recesivo y estima que la contracción podría superar el 3%.
Los bloqueos registrados durante mayo y junio profundizaron el problema al afectar el transporte, la provisión de combustibles, el comercio y las cadenas de suministro. El propio INE reportó que en mayo las exportaciones disminuyeron significativamente debido a los conflictos sociales y que las ventas externas cayeron 36% respecto a abril. Así, el desafío no consiste únicamente en estabilizar las variables financieras.
Bolivia necesita volver a producir y crecer, algo que requiere combustible, dólares para importar insumos, inversión y condiciones de seguridad jurídica. El dato que da oxígeno: superávit comercial La principal señal positiva aparece en el sector externo. Entre enero y junio de 2026, Bolivia registró un superávit comercial de $us 1.669 millones , después de haber acumulado un déficit de $us 520 millones en el mismo periodo de 2025.
Las exportaciones alcanzaron aproximadamente $us 6.407 millones, con un crecimiento del 55% , mientras las importaciones llegaron a $us 4.739 millones, con un incremento de apenas 2%. Pero el dato requiere una lectura más cuidadosa . La mejora no significa necesariamente que Bolivia esté produciendo mucho más .
Una parte importante responde al fuerte incremento de los precios internacionales de los minerales. De hecho, el informe de Milenio destaca que durante 2026 los precios de los productos mineros aumentaron 59,7%. El oro, la plata, el estaño y el zinc se beneficiaron de una combinación de factores internacionales, entre ellos tensiones geopolíticas, compras de bancos centrales y una mayor demanda vinculada a nuevas tecnologías.
Los datos oficiales muestran la misma concentración. Hasta junio, las exportaciones de minerales y concentrados de metales preciosos aumentaron casi 180%, mientras las ventas de oro no monetario crecieron más de 170%. Esto genera una vulnerabilidad: si los precios internacionales bajan, una parte importante del actual colchón externo puede desaparecer.
El gas dejó de ser el motor de los dólares Otro cambio estructural es el retroceso de los hidrocarburos. Entre enero y junio, las exportaciones de hidrocarburos alcanzaron unos $us 498 millones, 12,9% menos que en igual periodo de 2025 . La caída refleja la reducción sostenida de las exportaciones de gas natural.
El contraste con la minería es significativo: mientras los minerales están generando más ingresos por sus elevados precios internacionales, el antiguo principal generador de divisas del país continúa perdiendo peso. Esto explica por qué Milenio plantea una “revolución exportadora”: no se trata simplemente de vender más minerales, sino de construir una base exportadora más amplia, con manufacturas, agroindustria y nuevos productos con mayor valor agregado. Menos importaciones de combustibles: una señal de alerta El problema externo también se refleja en los carburantes.
Según el informe de Milenio, durante el primer semestre de 2026 la importación de diésel y gasolina cayó 31%, equivalente a unos 517 millones de litros menos respecto a similar periodo de 2025. Esta cifra ayuda a explicar una de las contradicciones de la coyuntura: Bolivia puede mostrar una mejora de su balanza comercial y, al mismo tiempo, enfrentar problemas de abastecimiento. El país está importando menos combustibles no necesariamente porque haya disminuido su necesidad, sino porque existen restricciones financieras y de disponibilidad de divisas para sostener las compras externas.
Esto tiene un efecto directo sobre la economía real. Menos diésel significa dificultades para el transporte, la agricultura, la industria y la logística; y esas dificultades terminan afectando la producción y los precios. La inflación ofrece otra señal aparentemente contradictoria En junio, el Îndice de Precios al Consumidor (IPC) registró un aumento mensual de 2,15% y acumulaba 4,82% durante el primer semestre, con una inflación interanual de 9,23%.
Sin embargo, en julio se produjo una fuerte corrección: el IPC cayó 2,79% en el mes y la inflación acumulada bajó a 1,89%, mientras la variación a 12 meses se situó en 4,93%. El INE atribuyó la caída a la normalización del abastecimiento después de los bloqueos de mayo y junio. Este dato debe interpretarse con cautela.
La reducción de precios de julio estuvo muy vinculada a la recuperación de la transitabilidad y a la caída de los precios de varios alimentos. Además, los precios que enfrentan los productores todavía muestran presiones. El Índice de Precios Productor aumentó 5,09% en julio , acumulando 5,11% en los primeros siete meses y 10,61% en 12 meses.
El INE relacionó parte de este incremento con la actualización del tipo de cambio oficial dentro del nuevo régimen de flexibilización cambiaria. Por ello, una inflación más baja no significa necesariamente que el problema del poder adquisitivo esté resuelto . La economía puede registrar una desaceleración de la inflación mientras los hogares siguen soportando un nivel de precios significativamente superior al de años anteriores.
FMI: financiamiento y una hoja de ruta, pero con reformas En este escenario aparece el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional. El 29 de julio, el FMI anunció un acuerdo a nivel técnico con Bolivia para un programa de Servicio Ampliado del Fondo por aproximadamente $us 1.900 millones, con una duración de 36 meses. El acuerdo todavía está sujeto a la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo.
El programa plantea objetivos que coinciden en buena medida con el diagnóstico de Milenio: recuperar la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales , reducir las vulnerabilidades fiscales y externas, fortalecer las redes de protección social y promover un crecimiento liderado por el sector privado. Pero el acceso a financiamiento internacional no resolverá por sí solo los problemas estructurales. El desafío es pasar de la estabilización al crecimiento Para Milenio, el reto de Bolivia no termina con estabilizar el tipo de cambio, reducir el déficit o recuperar las reservas .
El verdadero desafío es volver a generar crecimiento sostenible. Eso requiere recuperar la inversión privada, aumentar la productividad, generar empleo formal, fortalecer el sistema financiero y crear nuevas fuentes de exportación. También plantea una reforma del Estado que reduzca gastos improductivos, mejore la transparencia y otorgue mayor seguridad jurídica.
La Fundación resume la situación en seis prioridades : disciplina fiscal, modernización monetaria y cambiaria, fortalecimiento financiero, reactivación productiva, diversificación exportadora y reforma del Estado. El punto de partida, sin embargo, sigue siendo complejo. Bolivia ha logrado mejorar temporalmente su posición externa gracias a los minerales y a una recuperación de las exportaciones, pero esa ventaja convive con una economía interna debilitada, un elevado déficit fiscal, menor producción de hidrocarburos y restricciones de combustible y divisas.
La señal más clara que deja el informe es que estabilizar la economía es apenas el primer paso. El desafío mayor será conseguir que esa estabilización se transforme en producción, inversión, empleo y crecimiento. Blanco y Justiniano llegan a la ANH para iniciar la intervención estatal de la entidad El blanqueo de dinero se profesionaliza y digitaliza con criptomonedas e IA, alerta GAFI CAO ve insuficiente el cupo de 2.500 litros y exige eliminar el doble precio del diésel