Viacha: seis muertos, ocho desaparecidos y más dudas
La tragedia registrada el viernes en instalaciones del Regimiento de Artillería Mecanizada 2 “Bolívar”, en Viacha, ha dejado, al menos hasta el cierre de esta edición, seis personas fallecidas y ocho militares desaparecidos, mientras la investigación abrió nuevas interrogantes sobre el material almacenado en la unidad y las circunstancias que rodearon las dos explosiones. La presencia del vicepresidente Edmand Lara ha obligado al Ejército a ensayar mejores explicaciones públicas, pero demasiados puntos continúan opacos. El Ministerio de Defensa informó que los equipos de rescate recuperaron cuatro cuerpos en las últimas horas del domingo, con lo que el número de víctimas mortales se elevó a seis.
Tres fueron identificadas como los soldados Wilson Copa Mamani, Gabriel Choque Alanoca y Arnel Rubén Flores Poma, mientras que las otras tres permanecen en proceso de identificación. La División de Homicidios de la FELCC informó que en el lugar fueron encontrados restos de piel y huesos, por lo que se realizarán pruebas de ADN para establecer la identidad de las víctimas. La búsqueda de los ocho desaparecidos continúa bajo estrictas medidas de seguridad.
El Ejército y el Ministerio Público mantienen equipos especializados en el lugar para recuperar cuerpos y recoger evidencias. Explosivos y documentos El vicepresidente Edmand Lara, crítico con el gobierno, se apersonó en el lugar para hablar con las familias de las víctimas, que apostados en las afueras exigían más información. Lara explicó detalles del procedimiento y recogió sus dudas.
Posteriormente cuestionó los escasos informes dados y pidió más precisión sobre el material almacenado en una instalación militar que, al fin y al cabo, está en pleno casco urbano de Viacha. En ese sentido y a modo de respuesta, el comando convocó una conferencia de prensa y dio a conocer algunos detalles. Por ejemplo, uno de los principales hallazgos de la jornada fue la localización, en los archivos del Regimiento Bolívar, de actas de recepción, inventario, desactivación, destrucción e incineración de material explosivo correspondientes principalmente a 2019 y 2020.
El comandante del Ejército, general Héctor Alarcón, informó que entre la documentación figura un registro de septiembre de 2019 sobre material explosivo recibido en calidad de depósito. El inventario menciona 94 cajas de boosters, equivalentes a unas 2.900 unidades, y 400 cajas de distintos tipos de retardos. Sin embargo, Alarcón remarcó que la existencia de esos documentos no demuestra que todo ese material permaneciera físicamente en el recinto cuando ocurrieron las explosiones.
El Ejército intenta ahora reconstruir la trazabilidad de los materiales y determinar cuánto fue efectivamente utilizado, destruido o retirado. “No corresponde afirmar que este material permanecía físicamente almacenado en el lugar al momento de las explosiones”, señaló. El comandante también rechazó las versiones que atribuyen el siniestro a granadas de guerra y afirmó que no existe hasta ahora un informe pericial que establezca que ese tipo de munición provocó las detonaciones.
Según explicó, el Centro General de Mantenimiento de Material Bélico de Artillería funciona como un taller de reparación y mantenimiento y no cuenta con munición de guerra. En general la reacción a estas revelaciones fue controversial, pues adjudicar lo sucedido a posibles operaciones de 2019 implica aceptar un bajo control de las existencias. Dos explosiones y una causa todavía abierta El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, sostuvo que la información preliminar establece que hubo dos detonaciones.
La primera habría involucrado pólvora negra utilizada en material pirotécnico, mientras que el origen de la segunda, de mayor magnitud, todavía no ha sido determinado técnicamente. Justiniano insistió en que el Gobierno no atribuyó toda la tragedia a juegos pirotécnicos – algo que cuestiona Lara - y advirtió que sería irresponsable convertir una hipótesis en una conclusión antes de que concluyan las pericias. La investigación incluye ahora la revisión de inventarios, registros, protocolos, origen y fecha de ingreso de los explosivos, así como los responsables de su custodia y la cadena de control del material.
Además, una estructura de gran magnitud ubicada junto a los depósitos resultó comprometida y contiene material bélico y numerosas granadas. Los equipos especializados trabajan en su retiro debido al riesgo que representa la infraestructura dañada. Durante la inspección también fueron encontrados boosters que no habían sido detonados.
Por ello, el retiro de escombros avanza lentamente y bajo protocolos de seguridad, mientras especialistas revisan el área antes de permitir el ingreso de maquinaria pesada. Lara exige conocer quién custodiaba el material En medio de estas investigaciones, el vicepresidente Edmand Lara llegó este domingo al recinto militar y cuestionó la información proporcionada hasta ahora por las Fuerzas Armadas. Lara exigió establecer qué material bélico se encontraba almacenado en la unidad, quién estaba encargado de su custodia y qué protocolos fueron activados después de la primera explosión.
El vicepresidente pidió identificar al oficial responsable del material bélico y al oficial de servicio que estaba a cargo del cuartel el día del siniestro. También reclamó que se haga público el inventario y se determine si coincidía con el material que físicamente se encontraba en el lugar. Lara cuestionó además las decisiones adoptadas inmediatamente después de la primera explosión y pidió establecer quién ordenó el ingreso de soldados al área para echar agua, bajo qué protocolo y por qué no se produjo una evacuación inmediata de la zona de riesgo.
El vicepresidente también afirmó haber tenido acceso a un parte del Ejército en el que se mencionan “granadas de artillería”, en contraste con las explicaciones oficiales sobre material pirotécnico. Por ello, pidió que esa información sea contrastada dentro de la investigación. Mientras las autoridades mantienen abierta la investigación penal y técnica, la principal incógnita sigue siendo qué material estaba efectivamente presente el viernes y cuál provocó la segunda detonación.
Reportes desde el lugar van dando cuenta de un rumor que el Ejército no ha desmentido: la acumulación de material en Viacha para intervenir futuras protestas sociales. La respuesta dependerá de las pericias y de la reconstrucción documental y física de lo ocurrido.