La “escapadita” de Paz Pereira y la “rehabilitación” de Lara
Arrancó la primavera para todos, y al igual que el invierno – con el Estado de Excepción -, que el otoño – con la gasolina basura –, y el verano – con el primer incremento de precios del combustible del 5503 – reina la incertidumbre, por lo que ya se estima como el estado natural de las cosas en 2026 en Bolivia. Para unos hay resignación, para otros esa extraña calma que precede a la tempestad. De momento negocian los choferes, pero los vecinos no suelen confiar demasiado en el transporte como “vanguardia de lucha”.
La historia es recurrente. Nadie habla de salarios por subir ni evalúa a fondo lo que significan 125 bolivianos al mes durante seis meses mientras llenar el tanque se duplica. La cuestión es que el presidente Rodrigo Paz Pereira vio por conveniente adelantar en mucho su viaje y partir a la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU en Nueva York con cuatro días de anticipación: su intervención en la plenaria está prevista para el jueves 24 de septiembre.
Justo ese día. Aprovechando la premura de su viaje, se reunió con Marco Rubio, el poderoso secretario de Estado de Donald Trump y maestro forjador del Escudo de las Américas, que al principio era “De América”. Paz dijo que se acordó “una agenda estratégica centrada en la apertura de mercados globales, la mitigación del fenómeno de El Niño y el fortalecimiento de la seguridad nacional contra el narcotráfico y el terrorismo”, pero Rubio escribió que su “relación crítica con Bolivia es fundamental para los planes de Bolivia de obtener el apoyo del Fondo Monetario Internacional y reformar sus sectores de combustibles, minería y energía”.
O sea, tarea. Rubio, dicen, es de los halcones más duros del partido republicano que alguna vez intentó liderar hacia la Casa Blanca. Es el estratega de la doctrina “Donroe”, que básicamente ha recuperado sin eufemismos la subordinación de los aliados a los intereses de Estados Unidos.
O de Donald Trump, que a menudo se confunden. La semana pasada estuvo de gira por varios países de América Latina pero no llegó a Bolivia. Algunos hablaron de la molestia que el “caso Cerimedo” había generado por sí solo, y especialmente luego de que se airearan fotografías del sindicado con el secretario de Estado y el propio Paz hubiera asumido que le ayudó a “abrir Bolivia al mundo”.
Como sea, no está en la agenda dejarlo caer – aseguran en los mentideros de Murillo. Lara presidente en ejercicio Aprovechando el hueco, el vicepresidente Edmand Lara se declaró “presidente en ejercicio” y como se hace viral con todo, pues se hizo viral. Como está en fase severa de rehabilitación, queda incluso la duda de si el gobierno lo ha admitido como tal o no.
Lara no tiene previsto hacer ninguna “locura” ni asaltar la Gaceta Oficial del Estado para liquidar la democracia ni nada parecido, pero sí hizo el gesto para crear el precedente. Desde el 29 de diciembre rige – para el gobierno – el decreto 5515 que establece la firma digital del presidente y le exime de entregar el bastón de mando al vicepresidente, un ritual tan arcaico como constitucionalizado. Lara arguye que tiene un informe de la Cámara que así lo dice y que no hay sentencia Constitucional porque simplemente, no hay quorum en el Tribunal Constitucional.
El cálculo es completo: hoy viaja al Paraguay y dejará al presidente del Senado el mando. Por cierto, que el abrazo Lara – Juan Pablo Velasco en la ExpoCruz y la cortesía con que se llevó la jornada abrió potenciales nuevas dimensiones. El vacío también parece que lo quiso aprovechar Tuto Quiroga, expresidente y jefe de la bancada de Libre, al mismo tiempo que cuestionaba el viaje prolongado de Paz Pereira se puso estadista para defender al país del caso “narcomaderas”, que se denunció en Chile hace tres meses y quedó como en una nebulosa, golpeando al sector maderero nacional, pero sin aclarar ningún detalle.
Los que ven fantasmas se imaginan a Tuto coordinando con Lara y otros operando en el bloque continental de la derecha donde su adscripción, más liberal, está en franco retroceso respecto a los nuevos liderazgos ultras como el de José Antonio Kast en Chile o Abelardo de la Espriella en Colombia. “Tuto prefería a Hillary Clinton” recuerdan a menudo los simpatizantes de la fórmula Trump recordando viejas declaraciones. Sin liderazgo para la resistencia popular El decreto que libera el diésel y los cálculos de su impacto han recorrido el país, pero los líderes y representantes populares se mantienen en segundo plano.
El propio Evo Morales ha optado por comentar sus propias experiencias, mientras que Andrónico Rodríguez sigue desconectado de una bancada que sostiene Claudia Herbas y poco más. La CSUCTB acabó magullada tras las acciones de la Tupac Katarí en mayo y el propio Mario Argollo asume que la COB tiene poca capacidad. En las regiones hay liderazgos fortaleciéndose, pero no parece que vayan a intentar dar pasos al frente en esta coyuntura, mientras que el “ofrecimiento” de Gonzalo Sánchez de Lozada a impulsar el liderazgo del MNR quedó cruzado por las intrigas de su propio significado.