Genética bovina boliviana gana espacio en mercados de cuatro países
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Genética bovina boliviana gana espacio en mercados de cuatro países

La genética bovina desarrollada por cabañas bolivianas busca ampliar su presencia en mercados internacionales, con compradores de Brasil, Guatemala, Ecuador y México que llegaron a Santa Cruz para participar de los remates y conocer ejemplares de alto valor genético durante Expocruz 2026. Yesmine Rivera, gerente general de Cabaña Santiago y miembro del directorio de la Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú), señaló que la participación de compradores extranjeros se ha incrementado en los últimos años y que parte de la genética producida en Bolivia ya tiene como destino otros mercados. Uno de los resultados más recientes es la exportación de 570 embriones de la raza Nelore a Guatemala , operación que fue destacada por el sector pecuario durante la feria.

“Las ventas al exterior nos incentivan a seguir invirtiendo en genética”, señaló Rivera durante una entrevista con el programa Dinero de EL DEBER, al referirse al crecimiento de las operaciones internacionales. El interés también se reflejó en los remates. Rivera informó que en el denominado Nelore de Oro participaron 10 compradores brasileños y 12 bolivianos, una presencia extranjera que, según explicó, se repite desde hace varios años.

Brasil es uno de los principales mercados de referencia para la genética cebuina y también uno de los destinos en los que animales de origen boliviano han alcanzado valores elevados. Una genética que vuelve a venderse Rivera destacó el caso de Dheli, una vaca de genética boliviana que actualmente se encuentra en Brasil y que ha protagonizado operaciones de alto valor en ese mercado. Según su relato, el animal fue adquirido originalmente por un grupo de cabañas bolivianas y posteriormente vendido en Brasil.

En una nueva operación, la vaca volvió a cambiar de propietario por un monto superior al millón de dólares, de acuerdo con la información proporcionada por la ejecutiva. El caso cobró relevancia porque cuatro hijas de Dheli llegaron a competir en una misma edición de un campeonato de Nelore en Brasil, algo que Rivera calificó como inédito. Más allá del valor económico de una operación particular, el caso es utilizado por los criadores bolivianos como una muestra del potencial comercial que puede alcanzar la genética desarrollada en el país.

Más que animales de exposición La competencia en las pistas de Expocruz forma parte de un proceso de selección que busca mejorar las características productivas del ganado. Rivera explicó que actualmente los criadores buscan animales con mayor desarrollo muscular y una conformación que permita incrementar la cantidad de carne aprovechable, además de controlar el exceso de grasa. El mejoramiento genético, por tanto, no se limita a obtener animales campeones para las exposiciones.

La selección apunta también a mejorar la productividad del hato y las características de la carne que llega al consumidor. “Todo es carne”, resumió Rivera al explicar los criterios que, desde su perspectiva, deben observarse en la evaluación de los ejemplares. Un trabajo que comienza después de cada remate El crecimiento de la actividad genética requiere un proceso de selección y reproducción que se desarrolla durante todo el año.

Rivera explicó que, una vez concluido un remate, comienza prácticamente la preparación del siguiente. Cabaña Santiago y Rancho La Caldera combinan genética producida en Bolivia con material incorporado desde Brasil para conformar la oferta de sus remates. La familia Rivera comenzó su actividad ganadera en el Beni con animales comerciales y posteriormente avanzó hacia el mejoramiento genético .

El proceso tomó mayor impulso en 2020, durante la pandemia, cuando la familia adquirió genética de un criador brasileño que decidió poner parte de sus animales en el mercado. A partir de esas inversiones, la cabaña comenzó a desarrollar una línea genética destinada a las pistas y a los remates. El desafío de consolidar las exportaciones El movimiento registrado durante Expocruz muestra que la genética bovina boliviana ya genera interés fuera del país, aunque el desafío para el sector es transformar operaciones puntuales en un mercado internacional sostenido.

La exportación de embriones permite ampliar ese alcance, debido a que facilita que material genético seleccionado en Bolivia pueda reproducirse en otros países sin trasladar necesariamente los animales reproductores. Para los criadores, el objetivo es continuar incorporando genética, mejorar los ejemplares nacionales y ampliar la presencia de compradores extranjeros en los remates. La feria cruceña se convierte así en una vitrina para una actividad que combina producción ganadera, reproducción y comercio internacional, con Brasil y otros mercados de la región como destinos de una genética que los criadores bolivianos buscan posicionar fuera de las fronteras.

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