EEUU cambia por tercera vez a su encargado en Bolivia
La Embajada de Estados Unidos en Bolivia volvió a cambiar a su máxima representante. Amanda Porter, ministra consejera y diplomática de carrera con más de 20 años de experiencia, asumió como encargada de Negocios en reemplazo de Erik Martini, quien había llegado al cargo en junio. Es el tercer relevo en la conducción de la misión estadounidense desde que Rodrigo Paz asumió la Presidencia dando un giro considerable a sus prioridades de política exterior.
El movimiento ocurre mientras Bolivia impulsa una acelerada normalización de sus relaciones con Washington, rotas desde 2008 cuando el gobierno de Evo Morales determinó la medida. El Gobierno de Paz ha buscado un acercamiento con la administración de Donald Trump en materia económica, de seguridad y cooperación, y ha suscrito acuerdos como el memorándum vinculado al denominado Escudo de las Américas. La Embajada señaló que Porter continuará apoyando al Gobierno boliviano en el fortalecimiento de la economía, la lucha contra la corrupción y la respuesta frente a amenazas transnacionales.
La diplomática trabajó anteriormente en Cabo Verde, Uruguay, Senegal, Zimbabue, Colombia y Portugal y habla español, francés y portugués. Cambio lento El entonces canciller Fernando Aramayo había anunciado que durante este año Bolivia y Estados Unidos avanzarían en el intercambio de representantes, después de completar los procedimientos administrativos y políticos requeridos en ambos países. En enero había señalado que el primer semestre serviría para completar esos trámites y posteriormente definir el momento de la reposición, pero no ha sucedido.
Según Fernando Torres, investigador adjunto del Observatorio de Política Exterior Boliviana (Opexbol), el intercambio todavía es posible, aunque podría producirse después de las elecciones de medio término de Estados Unidos. Explicó que el proceso estadounidense para designar embajadores puede ser prolongado y requiere concurso y la intervención del Senado para confirmar determinados nombramientos. Torres señaló además que la representación estadounidense perdió continuidad desde la expulsión del embajador en 2008 y que esa situación volvió a evidenciarse en los últimos meses, con Martini permaneciendo apenas alrededor de tres meses al frente de la misión.
La nueva encargada asume, por tanto, en una relación bilateral que parece avanzar rápidamente en el plano político, con Bolivia aceptando condiciones y priorizando la relación frente a otras potencias, pero que todavía no recuperó uno de sus símbolos diplomáticos más importantes: el intercambio de embajadores.