Orlando Vaca: Hay que reactivar nuestros campos petroleros
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Orlando Vaca: Hay que reactivar nuestros campos petroleros

Orlando Vaca, director de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía, pone cifras a la crisis del sector: 8.000 empleos directos perdidos, un solo taladro en operación y empresas de servicios que evalúan dejar Bolivia. Frente al deterioro, plantea reactivar campos petroleros y acelerar una nueva ley que devuelva inversión a Bolivia. ¿La Cámara de Hidrocarburos afirma que el sector está en “terapia intensiva”.

¿Cuáles son los síntomas? Primero, estamos perdiendo a nuestros profesionales. Las empresas de servicio, al no haber trabajo, están despidiendo personal.

Se redujeron 8.000 empleos directos; son 8.000 familias afectadas. Es personal calificado, como ingenieros, geólogos y petrofísicos. Buscan qué hacer en Bolivia o se van al exterior.

Además, solo hay un taladro perforando en Bolivia en este momento. Teníamos 24 cuando encontramos los megacampos. Hay empresas de servicio que ya se fueron del país y otras evalúan si en 2027 se van.

Frente a esa situación, usted plantea volver la mirada hacia el petróleo. ¿Por qué? Tenemos petróleo en Bolivia.

La vida de los hidrocarburos se inicia hace 102 años con el descubrimiento del Bermejo X2, un pozo que sigue produciendo hasta ahora. Tenemos que volver a reactivar nuestros pozos petroleros. Nosotros nos iniciamos como productores de petróleo; fue en la década del 90 que cambiamos la cédula a ser gasíferos.

Tenemos cerca de 50 campos petroleros antiguos. Muchos están sin producción, con producción mínima o fueron abandonados. Otros están parados, esperando una reactivación.

La tecnología de los años 60 y 70 era diferente. Hoy podemos identificar arenas nuevas, arenas vírgenes, y hacer trabajos con tecnología para obtener producción. ¿Qué ocurrió con la producción petrolera boliviana?

En 2006 producíamos 25.000 barriles de petróleo crudo por día. Hoy producimos 3.000. En 2006 se estableció que se tenía que pagar 27 dólares con 11 centavos por barril de condensado y petróleo.

Durante muchos años cuando se aplicaba el Government Take, que está entre 80% y 85%, al operador le quedaban cerca de 10 dólares. El costo de producir y sacar a superficie un barril, el lifting cost, está alrededor de 25 dólares. Por eso las operadoras prefirieron no ir detrás de producción de petróleo: perdían dinero.

Retornaron esos campos a YPFB Corporación y quedaron inactivos. Tenemos que volver a ser competitivos para incrementar la producción de crudo. El Gobierno está importando petróleo para utilizar las refinerías.

¿Eso puede resolver el déficit? Importar petróleo para darle actividad a nuestras refinerías es una buena acción, pero la capacidad de refinación que tenemos en Bolivia no es suficiente para el consumo. Lo fundamental es incrementar el petróleo que tenemos en Bolivia y reactivar nuestros campos.

¿Las petroleras internacionales se están yendo de Bolivia? Las empresas petroleras aún están a la espera, siguen apostando por el país y esperan una nueva Ley de Hidrocarburos. El gran problema es que están en el país, pero sin invertir.

Son empresas internacionales que quieren seguir invirtiendo y saben del potencial que todavía tenemos para encontrar gas. Necesitamos esa nueva ley, seguridad jurídica y que las reglas del juego sean claras; volver a ser atractivos y competitivos. Eso tiene que hacer la nueva Ley de Hidrocarburos para que el inversionista que ya está en el país invierta de manera inmediata.

Ya están en casa, conocen los problemas que hay en la familia. Son decisiones que no pueden seguir esperando. ¿Cuánto tiempo tiene Bolivia para producir resultados?

Bolivia está compitiendo, solo en Latinoamérica, con países muy atractivos que dicen a la inversión: vengan a mí. Tenemos que aprovechar que ya hay jugadores importantes que pueden invertir de inmediato. Tenemos un tremendo riesgo de aquí a dos años de estar importando gas, además de gasolina y diésel.

Tenemos que establecer cuanto antes planes de acción para invertir y minimizar las importaciones de gasolina y diésel y atrasar, mientras tanto, la importación de gas. La exploración gasífera no tiene una respuesta inmediata: en caso de éxito, si se encuentra cerca de una planta, en cinco años tenemos producción. Si no hay una planta de procesamiento, son de siete a diez años.

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