"Una noche en la ciudad" de Verónica Linares
El libro de Verónica Linares y Nicolás Trigo, Una noche en la ciudad, es una verdadera metáfora. No es un libro que uno pueda llegar a comprender en una primera lectura. Este es un libro que necesita varias lecturas para asimilar la sensibilidad de sus autores.
Cuando uno abre el libro, las guardas, así como las dos primeras páginas, nos dan la certeza de que la ciudad de la que nos habla es, sin duda, La Paz. Ahí están algunas cabinas bailarinas del teleférico colgando de sus cables en una noche que todavía no llega, pues los celajes naranjas y algunas estrellas marcan lo último de un atardecer andino. La Paz se viste de luces para recibir a sus visitantes; en este caso a la protagonista que me recuerda a Olivia.
Pero no, ella es Violeta, una chanchita que está de espaldas contemplando, imagino que desde un mirador, la imponente ciudad. En frente suyo están el majestuoso Illimani y el Mururata, centinelas silenciosos. Violeta llega por primera vez a la ciudad de La Paz: – ¡ Perfecto!
–exclamó Violeta, con sus cachetes colorados por la emoción–. ¡Esto era justo lo que quería ver! En ese momento es que el lector también querrá ir de la mano de Violeta a visitar esta enigmática ciudad que la llena de preguntas.
¿Qué habrá dentro de esas cajas de cristal destellantes? Violeta se arma de valor y decide introducirse dentro de la misteriosa ciudad con una gran emoción que se vuelve gráfica a través de mariposas que salen de su interior. Las mismas que aparecen cuando estamos a punto de tomar un examen o cuando vamos a comer nuestro helado favorito.
Violeta visita los lugares más pintorescos de la ciudad y es, precisamente la noche, quien con su mano extendida la invita y la acompaña durante su trayectoria. Violeta mira la ciudad desde su perspectiva de chanchita pequeña y compara a los objetos y sonidos que la abruman con aquellas cosas que ella conoce en su granja del campo. Una noche en la ciudad nos habla de la migración, de la ciudad grande que se le presenta al recién llegado como un árbol de Navidad, con sus luces, sus destellos y su música, una ciudad mágica, una ciudad que deslumbra una ciudad por descubrir.
Y a medida que la visita y a medida que vive en ella se adentra en un mundo acelerado lleno de bulla, de sonidos estridentes, de frenazos y bocinas que le llenan la cabeza. Es una ciudad movida, inquieta, con el aire lleno del humo de los motores y es fría, muy fría. Calles que suben y que bajan, también un teleférico al que uno sube temeroso por primera vez para sentir el vértigo de la altura.
La ciudad es linda, sin duda, pero la nostalgia gira alrededor de la chanchita. ¡Qué difícil es vivir lejos de lo que es nuestro! Se extraña lo propio, lo conocido.
Violeta extraña sus afectos: su familia, sus amigos, su campo. Las ilustraciones de Nicolás Trigo son fundamentales. A la manera de un libro álbum, nos cuentan su propia historia y hablan por sí mismas.
La visita nocturna de Violeta está representada por una misma gama de colores: lilas, rosas y terracotas que permanecen mientras dura la estancia de Violeta en la ciudad. Estas ilustraciones, además, y con gran sutileza, muestran la diversidad de la ciudad grande: la modernidad, el folclore, sus edificios y su gente… ¿La visita será un sueño de la chanchita o es real? Me pregunto.
No lo sé, es una incógnita que no pude resolver desde que vi varios fantasmas luminosos despidiendo a Violeta a las puertas de la ciudad. Y luego, estos colores cambiarán hacia el naranja y amarillo en cuanto Violeta está en el campo, su campo. Ese inmenso lugar que es el altiplano que Violeta describe “con su cama de paja, el olor a lana y a fogón”.
Violeta no juzga ni lo uno ni lo otro; vive donde le toca vivir, pero también añora. Esta es una historia que, siendo local, es también universal, que se ajusta a cualquier persona que llega a una gran ciudad y que queda deslumbrado por la modernidad y que, muchas veces, envuelto por la nostalgia, regresa añorando su hogar. Así lo expresa la autora en su dedicatoria: Para los que van buscando sueños.
Para los que regresan buscando su hogar. Una noche en la ciudad es una historia en la que el lector podrá compartir las mismas emociones y sensaciones que Violeta o, de pronto, tendrá sensaciones y emociones propias, distintas, tal vez historias de migración que podrá contar en cuanto termine de leer este bello libro. Una noche en la ciudad.
Verónica Linares. Ilustraciones de Nicolás Trigo. Grupo Editorial La Hoguera, Santa Cruz de la Sierra, 2026.
*la autora es escritora, miembro de número de la Academia Boliviana de Literatura infantil y Juvenil